2 de febrero de 2015

Tituboea sexmaculata.


Clasificación cientifica
Reino Animalia
Filo Arthropoda
Subfilo Hexapoda
Clase Insecta
Orden Coleoptera
Suborden  Polyphaga
Infraorden  Cucujiformia
Superfamilia Chrysomeloidea
Familia Chrysomelidae
Subfamilia Clytrinae
Género Tituboea
Especie T. sexmaculata

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   Tituboea sexmaculata pertenece a la familia de los crisomélidos –Chrysomelidae-, denominados escarabajos de las hojas, que cuenta con especies de vistosos colores y brillos metálicos. Es una de las dos especies del género Tituboea existentes en la Península Ibérica, la otra es Tituboea biguttata. Los élitros presentan la misma coloración roja que el pronoto ( Entre la cabeza y el tórax) con puntos negros. Hay tres puntos en cada élitro; uno en la parte anterior cerca de los hombros, otro  en la parte posterior situado más cerca de la línea media y otro más pequeño a la misma altura que el anterior pero más lateral. El tamaño de estos puntos, sobre todo el de los dos posteriores es variable.
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   Sus antenas son cortas y presentan cuatro tarsos en sus patas, lo que sirve para diferenciarlos de otras familias de coleópteros como la familia Cerambicidae o Coccinellidae. A esta última pertenecen las mariquitas que tienen algún parecido por sus colores y brillos. Los crisomélidos son fitófagos, es decir, se alimentan de materias vegetales, y algunas especies pueden ser una auténtica plaga forestal y agrícola. Su adaptación al consumo de vegetales está tan desarrollada que existen crisomélidos capaces de asimilar las toxinas de las plantas más venenosas.
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   Las especies con colores muy llamativos suelen indicar a sus posibles depredadores que tienen un sabor desagradable o, simplemente, que son venenosos. Esta técnica de defensa, muy extendida entre insectos, pero también entre anfibios y reptiles, se denomina “aposematismo”. Sin embargo, precisamente son sus colores y las increíbles irisaciones y brillos lo que hace que algunos crisomélidos sean objeto del coleccionismo y el comercio humano, algo contra lo que no hay defensa alguna.
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   Se encuentra ampliamente distribuido por tres continentes e infinidad de países, algunos de ellos europeos. Lo podemos encontrar en herbazales y campos floridos en primavera y verano, normalmente alimentándose sobre las plantas entre las que se desplaza con pequeños vuelos. Sorprendentemente hasta hace poco  no se conocía su ciclo vital hasta que recientemente el zoobotánico gaditano Iñigo Sánchez, descubrió  en un hormiguero unos pequeños cilindros de cuatro o cinco mm de diámetro de los que asomaba una larva y al menor movimiento se encierra de nuevo en el cilindro empotrando su cabeza a modo de tapón. Posteriormente se comprobó cómo salían adultos del hormiguero.
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   Los huevos de apenas un mm de diámetro están recubiertos por los excrementos de la hembra lo que les proporciona protección al mismo tiempo que algún atractivo químico dirigido la hormiga hospedadora que lo recoge con avidez y lleva al interior del hormiguero para ser almacenado. Tras la eclosión, la larva fabrica su estuche protector con una mezcla de excrementos y barro que irá aumentando a medida que se producen las sucesivas mudas hasta el momento de su salida como adulta del hormiguero.
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